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La plantilla que funciona con cualquier IA (y por qué)

Los prompts de moda caducan. Los trucos virales dejan de funcionar cuando sale el siguiente modelo. Lo único que se mantiene es la estructura: la plantilla que cualquier IA entiende porque responde a cómo funciona internamente el diálogo, no a un truco de la herramienta concreta.

Esa plantilla tiene siete elementos. Ninguno es negociable. Si falta uno, el resultado se resiente. Si están todos, la IA te devuelve a la primera lo que antes te costaba tres o cuatro iteraciones.

La plantilla maestra Propósito · Rol · Contexto · Objetivo · Instrucciones · Formato · Criterios. Y un último elemento opcional pero poderoso: antes de responder.

Elemento 1 — Propósito

La pregunta es "¿para qué sirve esto?". No qué quieres que te entregue, sino para qué lo vas a usar después. "Un email al cliente" no es propósito, es entregable. Cobrar una factura sin romper la relación comercial sí es propósito.

¿Por qué importa? Porque la IA adapta el tono, la longitud y las concesiones del email según para qué lo vayas a usar. Un email para iniciar una demanda se escribe distinto que un email para conservar un cliente de cinco años. Sin propósito, la IA elige la versión más neutra — que normalmente es la menos útil.

Elemento 2 — Rol

"Actúa como [X]". Parece decoración. No lo es. Asignar un rol concreto activa todo un marco de vocabulario, criterios y decisiones implícitas. No es lo mismo pedirle a la IA que actúe como "redactor" que como "copywriter especializado en campañas de cualificación de leads con diez años en B2B". La segunda versión filtra noventa por ciento del ruido posible antes incluso de que escribas el contexto.

Regla práctica: el rol tiene que ser específico. "Actúa como abogado" es demasiado amplio. "Actúa como abogado mercantil con dominio de contratos de distribución internacional" ya acota.

Elemento 3 — Contexto

Todo lo que tú tienes en la cabeza y la IA no puede saber. Historial, cifras, relaciones, restricciones, intentos previos. Si estás pensando "esto ya debería saberlo por el contexto", no lo sabe. Escríbelo.

El contexto es el elemento más infravalorado y el que marca la mayor diferencia entre una respuesta genérica y una útil. Dedicado un artículo entero a esto más adelante.

Elemento 4 — Objetivo

Específico y medible. No "que me ayude con el email" sino "conseguir o el pago en siete días o una llamada para negociar plan". Si no puedes escribir el objetivo de forma que quepa en una tabla con columna "logrado sí/no", todavía no es objetivo — es deseo.

Elemento 5 — Instrucciones

Los pasos que quieres que siga. "Primero reconoce la relación, luego expón el hecho, ofrece dos alternativas, cierra con consecuencia". Esto evita que la IA elija por ti una estructura rara.

Los mejores resultados salen cuando las instrucciones son cuatro o cinco pasos numerados. Dos o tres es poco (la IA improvisa demasiado). Ocho o diez es demasiado (la IA se pierde en el orden).

Elemento 6 — Formato

Cómo quieres que te entregue la respuesta. "Email de 180 palabras, asunto incluido, tono ejecutivo" es muy distinto a "tabla con cinco columnas" o a "guion hablado con bloques temporales". Si no lo dices, la IA elige — y suele elegir mal.

Elemento 7 — Criterios

El filtro de calidad. "Firmeza sin agresividad. Ninguna frase que un abogado leería mal. Ninguna amenaza implícita". Esto funciona como revisión final que la IA aplica a su propia respuesta antes de dártela.

Los criterios se expresan mejor en negativo: qué no quieres que aparezca. Eso acota mucho más eficazmente que "quiero que sea profesional".


El elemento extra: "antes de responder"

Este es el truco del operador experimentado. Al final del prompt, añade una última instrucción: "Antes de responder, dime qué datos te faltan para hacerlo bien". O "Antes de responder, identifica los tres riesgos del mensaje y cómo los neutralizas".

Esto fuerza a la IA a pensar antes de escribir. Y las respuestas cambian radicalmente. En vez de entregarte la mejor respuesta que podía dar con lo que tenía, te pregunta primero lo que le falta, o planifica antes de ejecutar.

Un ejemplo completo

Antes:

Hazme un email al cliente que no paga.

Después:

PROPÓSITO: Cobrar sin romper relación comercial.
ROL: Actúa como responsable comercial con quince años
gestionando cuentas clave, especialista en conversaciones
difíciles manteniendo la relación.
CONTEXTO: Cliente desde hace cinco años, histórico
correcto hasta hace dos meses. Factura vencida hace
veinte días, importe 3.400 €. Cliente supone 15% de mi
facturación. Recordatorio neutro enviado hace diez días
sin respuesta.
OBJETIVO: Conseguir o el pago en siete días o una
llamada para acordar plan — sin romper la relación.
INSTRUCCIONES: 1) Reconoce la relación histórica.
2) Expón el hecho sin drama. 3) Ofrece dos alternativas
concretas. 4) Define consecuencia si no hay respuesta.
5) Cierra profesional, no emocional.
FORMATO: Email de 180 palabras máx, asunto incluido,
párrafos cortos, tono ejecutivo.
CRITERIOS: Firmeza sin agresividad. Nada de amenazas
veladas ni victimismo.
ANTES DE RESPONDER: Identifica los tres riesgos
relacionales del mensaje y cómo los neutralizas.

El primero te da un email que podría dirigirse a cualquier impagado del mundo. El segundo te da tu email, para tu cliente, con tus restricciones — y la IA además te explica qué riesgos ha considerado.

La regla Los siete elementos no son burocracia. Son el mínimo para que la IA tenga con qué trabajar. Por debajo de ese mínimo, adivina. Por encima, ejecuta.

¿Siempre los siete?

Para tareas triviales — traducir, resumir un texto corto, corregir ortografía — no. Pero cualquier tarea que sea realmente útil, que te ahorre tiempo de verdad o que tenga consecuencias si sale mal, merece los siete. Al principio te llevará dos minutos. A las tres semanas, treinta segundos. Y el resultado estará a años luz del que sacas sin estructura.

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