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Cinco errores comunes al usar ChatGPT (y cómo corregirlos hoy)

Hay una diferencia enorme entre quien usa ChatGPT dos veces por semana y sale frustrado, y quien lo usa dos veces al día y cierra el portátil con la sensación de haber ganado dos horas. La diferencia no es la versión del modelo. Es que el primero comete cinco errores que el segundo ya no comete.

Ninguno de estos cinco errores es técnico. Todos son de criterio. Y todos se corrigen en el mismo día en que los detectas.

Error 1 — Pedir resultados antes de pensar el proceso

El ejemplo típico: "Hazme un plan de marketing para mi tienda". La IA te lo hará. Será plausible. No te servirá para nada, porque la IA ha tenido que inventarse el cliente, el producto, la zona, el presupuesto y los objetivos. Lo que te devuelve es el promedio de todos los planes de marketing genéricos que ha visto.

La corrección: antes de pedirle algo, escribe tú tres frases de contexto real. "Tengo una papelería en el centro de Girona, cincuenta metros cuadrados, público mayoritario de oficina cercana, presupuesto cien euros mensuales, objetivo fidelizar clientes habituales". Eso cambia el plan entero. Y sólo te ha costado treinta segundos.

Error 2 — Aceptar la primera respuesta

La IA responde algo. Lo lees. Está bien. Lo copias. Lo usas. Y dos días después te das cuenta de que lo bien está, pero no era exactamente lo que necesitabas. El problema no era la respuesta — era que la primera respuesta casi nunca es la óptima. Es la más probable.

La corrección: después de recibir la respuesta, haz siempre una segunda pasada. "Ahora revísalo críticamente: ¿qué podría mejorar?". O "dame tres versiones alternativas con enfoques distintos". La IA es muy buena haciéndose de crítica de sí misma si se lo pides. Pero hay que pedírselo.

Error 3 — Usarla para cosas donde no aporta

Hay tareas en las que la IA no es mejor que tú. Si llevas quince años redactando contratos de tu sector, tú los escribes más rápido y mejor que la IA. Si conoces a tu cliente de toda la vida, tú sabes qué tono usar con él. Insistir en que la IA te ayude en esas tareas es perder tiempo.

La corrección: usa la IA donde tú eres más lento o más inseguro. Redactar algo que no sueles redactar. Resumir un documento denso. Traducir a un idioma que no dominas. Generar opciones cuando se te ha secado la creatividad. Analizar datos que no sabes estructurar. Ahí suma. En lo que ya dominas, no.

Error 4 — Confiar en lo que dice sin verificar

La IA a veces inventa. Se llama alucinación y es un hecho estadístico del funcionamiento interno de estos modelos. Inventa referencias bibliográficas, fechas, citas, datos numéricos, sentencias judiciales. Todo con aplomo, todo plausible. Si usas la respuesta como verdad sin verificarla, te puede meter en problemas reales — desde una presentación con datos falsos hasta un escrito judicial con jurisprudencia inexistente.

La corrección: trata cualquier dato concreto como una hipótesis, no como un hecho. Si la IA te da una cifra, verifícala. Si te da una cita, búscala. Si te da una referencia legal, confírmala en la fuente. La regla práctica: cuanto más específico sea el dato, más probable que se lo esté inventando.

Error 5 — No guardar lo que funciona

Llegas a una conversación genial con la IA. Has iterado quince veces, has llegado a un prompt perfecto para un caso concreto. Sacas el resultado. Cierras la pestaña. Al mes siguiente necesitas hacer lo mismo, no recuerdas qué le pediste exactamente, y empiezas de cero.

La corrección: mantén un archivo — un documento, una nota, una libreta — con los prompts que te han funcionado bien, organizados por tipo de tarea. No hace falta que sea bonito. Hace falta que exista. Con veinte o treinta prompts buenos tienes cubierto el 80% de las tareas habituales, y los vas refinando con el tiempo.

La conclusión Los cinco errores se parecen en algo: son errores de método, no de herramienta. Por eso el ajuste es barato — cambias tu proceso, no tu suscripción.

Cuál corregir primero

Si solo pudieras corregir uno, sería el primero. Pensar el proceso antes de pedir el resultado. Si lo haces, los otros cuatro se corrigen casi solos — porque cuando has pensado bien lo que quieres, ya no aceptas cualquier respuesta, ya no usas la IA para cosas que dominas, ya verificas los datos que te importan, y ya archivas lo que te ha costado construir.

Un solo cambio de criterio. Resultados distintos desde el primer uso.

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